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Monteverde hasta el siglo XVI

Monteverde hasta el siglo XVI

Para la descripción de este “ecosistema”, tenemos que partir de la base de que todo este espacio ha sido modificado por la ocupación humana.

Es un espacio bastante uniforme y formado por grandes superficies de praderas y terrenos de cultivo, la mayor parte situado en la Meseta de Nisdafe que junto a otros espacios adyacentes con fenómenos erosivos derivados de la deforestación, conforman un espacio único en la actualidad.

Hasta el siglo XVI ó principios del XVII, formaba parte del Monteverde y estaba compuesto por un gran bosque mixto, según algunos autores.

En todo este espacio, hoy día nos encontramos con interminables y entrelazados muros de piedra seca, que sirvieron y sirven para delimitar los terrenos de uso, que tras los repartos de tierras del siglo XVII, conforma un paisaje espectacular y único.

Una gran parte de este territorio, recientemente ha sido reconocido como espacio natural con una especial protección, es el “Paisaje Protegido de Ventejís”.

Al parecer y aparte de las especies de Laurisilva típicas del Monteverde, entre las que se encontraban ejemplares de gran porte, existían también grandes pinos canarios intercalados entre el Monteverde y formando un espacio hasta entonces, único en la Isla de El Hierro. (Según Abreu y Galindo en su crónica: La isla estaba “poblada de mucha arboleda como son pinos, brezos, sabinas, palos blancos, laureles, adernos, barbusanos, acebiños, mocanes, escobones, retamas y algunas palmas. No produce esta tierra dragos…”). El cronista al describir así la vegetación de la Isla, no se refería exclusivamente a este entorno en el que nos encontramos, pero sin duda algo debió de influir en su descripción, ya que entonces estos bosques debían de estar entre los más accesibles. Por lo que el uso inicial tras la conquista, de aquel tipo de bosque era, para la obtención de agua y maderas.

La meseta de Nisdafe se terminó de roturar hacia 1637, según las nuevas ”Datas” para la ocupación de tierras. Todavía hoy en algunos campos de cultivo, aparecen carbones de los incendios que se utilizaron, como método de desbroce en aquellos siglos; y en las afueras de San Andrés, en una colada volcánica podemos observar el molde que ésta dejó sobre algunos de los gruesos troncos que en ese lugar existían.

Las Montañetas - Aguadara junto con San Andres - La Albarrada - Asofa, eran núcleos de población que se asentaban en los límites del entonces bosque.

El clima en este entorno, es similar al que se da en el actual ecosistema de Monteverde, muy húmedo y de temperaturas por lo general suaves, cubierto casi constantemente por las brumas que forman los vientos alisios y que favorecen tras el abandono de muchos campos de cultivo, que el Fayal – Brezal esté de nuevo ocupando algunos espacios de forma incipiente.

Las especies vegetales de este ecosistema, aunque de forma poco presencial y reducida a las nuevas áreas de ocupación y algunas cárcavas y barrancos, son las del Fayal-Brezal, el brezo (Erica arborea) y la faya (haya) (Myrica faya), son de poco porte, que comparten espacio en minoría, con especies de cultivo introducidas a lo largo de los años de ocupación humana, como el manzanero (Malus sylvestris), el duraznero (Prunus persica), entre otras.

Otras especies de menor porte acompañan a las ya citadas, como especies de cultivo: la chicharaca (Lathyrus latifolius), el tagasaste (Chamaecytisus proliferus), etc. y otras asociadas a los cultivos como el jaramago (Raphanus raphanistrum), el hinojo (Foeniculum vulgare), la vinagrera ó calcosa (Rumex lunaria) y otras que proliferan ampliamente tras el abandono de los terrenos de cultivo.

Entre  la fauna podemos encontrar especies del Bosque Termófilo, así como del Monteverde, aves como: la perdiz moruna (Alectoris barbara), algún alcaraván (Burhinus oedicnemus distinctus), el cernícalo (Falco tinnuculus), el aguilucho ratonero ó aguililla (Buteo buteo insularum), el mirlo (Turdus merula cabrerae), entre otras.

Algunos reptiles como la lisa (Chalcides viridanus coeruleopunctatus), el lagarto común (Gallotia caesaris caesaris),etc.

En todos los entornos en donde la actividad humana predomina y aquí no es una excepción, también proliferan especies como el ratón campestre (Mus musculus), ó la rata (Rattus norvegicus), que junto con el conejo (Oryctolagus cuniculus), conforman la representación de los mamíferos en este ecosistema.

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